Hay regalos que imponen respeto. El jamón es uno de ellos. Llega a casa, lo miras, lo apoyas en la cocina… y durante unos segundos nadie se atreve a dar el primer corte. ¿Por dónde empiezo? ¿Y si lo estropeo?

En Casa Verita queremos quitarle solemnidad al asunto y ayudarte a disfrutar del jamón desde el primer día hasta el último, sin complicaciones y con sentido común.

Antes del cuchillo: piensa cómo lo vas a consumir

No todos los jamones se comen igual ni al mismo ritmo. Por eso, antes de colocarlo en el jamonero, pregúntate:
¿lo vamos a consumir rápido o poco a poco?

  • Si sabes que volará en pocos días, empieza por la parte más jugosa, colocando la pezuña hacia arriba.
  • Si prefieres alargarlo en el tiempo, comienza por la zona más curada, colocando la pezuña hacia abajo.

Esta simple decisión te ayudará a que el jamón se conserve mejor y sepa igual de bien hasta el final.

Un corte seguro empieza por un buen apoyo

Cortar jamón no es cuestión de fuerza, sino de estabilidad:

  • Un jamonero firme evita movimientos innecesarios.
  • Un cuchillo largo y flexible te permitirá cortar con suavidad.
  • Un cuchillo pequeño será tu aliado cuando aparezca el hueso.

Y un consejo importante: corta siempre con calma. El jamón no tiene prisa.

Preparar la superficie: menos es más

No hace falta desnudar el jamón entero:

  • Retira solo la corteza y la grasa exterior de la zona que vayas a consumir.
  • Deja la grasa blanca: protege la carne y mantiene el sabor.

Así evitas que se reseque y conservas mejor la pieza.

El arte de la loncha fina

Una buena loncha no se mastica, se disfruta:

  • Mejor fina que gruesa.
  • El movimiento del cuchillo debe ser horizontal, sin serrar.
  • Mantén el corte plano para que todas las lonchas salgan parecidas.

No pasa nada si no son perfectas. En casa, lo importante es el sabor.

No todo es plato: aprovecha cada parte

El jamón se transforma según la zona:

  • Las primeras lonchas suelen ser más suaves.
  • Las zonas más curadas funcionan muy bien en cocina.
  • Los recortes y huesos son oro para caldos.

Aprovecharlo todo es parte de disfrutarlo bien.

Cómo guardarlo para que no pierda gracia

Cuando termines de cortar:

  • Cubre la zona de corte con su propia grasa.
  • Protégelo con un paño limpio.
  • Déjalo en un lugar fresco y seco.

El plástico no es buen compañero del jamón.

El verdadero lujo: compartirlo

El jamón no es solo un producto, es una excusa. Para parar, para reunirnos, para cortar unas lonchas sin prisa. En Casa Verita, creemos que la buena mesa empieza en casa y se construye con pequeños gestos, como cuidar lo que ponemos en el plato.